Querido Nani:
Me resulta muy curiosa tu forma de empezar la carta, hablando del factor sorpresa. Es cierto que nos dedicamos a buscar continuamente estímulos nuevos que ayuden a superar la rutina, en psicología se llama “Búsqueda de sensaciones” pero eso es una anécdota sin importancia. La cuestión es que, en nuestro caso, queda patente que necesitamos inventarnos la vida, entrar dentro de ese 51% al que te referías.
Para los que nos conozcan sabrán perfectamente a lo que nos referimos, para aquellos que no nos conozcan lo suficiente o entren por casualidad en este blog, la explicación más fácil que se les puede dar es una simple conexión. Quizás la palabra más adecuada no sea “simple” pues el vínculo que nos une es de todo menos simple, pero en este caso me sirve. A lo que voy es que este mes en Argentina me ha servido de mucho. Lo primero, para fijar nuestra amistad, pues a pesar de la distancia, en los momentos que he necesitado has estado a “mi lado” ya sea por teléfono o por e-mail y estoy segura de que en los esos momentos paseaba por tu cabeza una imagen mia y pensabas en como lo estaría pasando, pues a mi me ha pasado bastantes veces.
Por otro lado, creo que no habrías podido elegir mejor el nombre para este blog: “En los bancos del soportal”, las horas muertas que nos hemos podido pasar conversando de nada y hablando de todo en esos viejos bancos que han visto tantas cosas. Ya no solo acerca de nuestras conversaciones, sino las de todo el grupo, aquellos que han ido entrando y saliendo, los que pasan de vez en cuando, los que se quedan para toda la vida… Por todo ello, quisiera pedir a aquellos que nos leen que participen en esta nueva forma de comunicación. No se trata solo de decirnos entre nosotros lo mucho que nos queremos, sino de buscar el pequeño matiz del lenguaje que se esconde detrás de cada palabra. ¿Quién sabe cuando te podrás sentar en algún banco del soportal y mantener esas conversaciones con cualquiera?
¿Sabes? He escrito, borrado y modificado esta carta como 20 veces y cada vez que hago esto me doy cuenta de que el lenguaje es irrespetuoso con mis sentimientos hacia ti. Me resulta cada vez más difícil explicar cuánto significas para mi, y como tú dices, sin haber pasado por la cama. Elijo con detenimiento cada palabra, cada coma, cada punto… para que exprese realmente la emoción que me embriaga al comenzar este blog contigo. Te daré las gracias mil veces por elegirme a mi como amiga, proponerme esta nueva aventura y, claramente, un nuevo reto, pues sabes que yo escribo para mi y para muy pocos más que se atreven a leerme.
Dicho todo esto, aunque no todo lo que quería decir, me despido con la esperanza de que esto continúe por mucho tiempo. Siento haber tardado tanto en contestar pero, ya sabes.
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