Querida Lely:
Siento no poder decirte lo mismo, pero no se si será por que me gustan las cosas tan como salen, por mi espontaneidad, o simplemente por veguería o por que sí, pero todo lo que escribo me sale a la primera, sin apenas corrección y con poco más que una lectura rápida una vez finalizada, pero bueno, y en absoluto te falto al respeto ni a ti ni a tus sentimientos, como tu tampoco lo harás a mi, solo quiero que lo que me cuentes tenga el trasfondo de siempre, con el vocabulario que siempre me das acompañado de los conocimientos que tienes.
Hablando de conocimientos, como ya sabes, me encanta ser un pinchadisquil, me encanta la música, y aunque bailando me mueva menos que C3PO haciendo breakdance, mi faceta es la de poner la música para los demás. Tanto es así que a falta de ordenador para poder hacer algún disco o remix te "invito"a mi casa a que vengas con tu portátil bajo el brazo para poder crear discos que obviamente luego darán lo mejor de sí en el reproductor de tu coche, o en su defecto en el de Luis, y para colmo recuerdo muy bien desde cuando viene esta afición y quien me la pego.
Sonido de Arpas... Efecto agua en la imagen....
Corría el año el verano de 1996. El Atlético de Madrid era el brillante campeón de Liga y Copa (sabes que si no lo digo reviento), el helado de moda era el Frigo pie que costaba 30 pesetas, y lo que sonaba por entonces era Bakalao (el de la ruta, no el sonido de un pez en el agua). Como todos los veranos, me lo pasaba en casa de mi primo en Fuenlabrada, ese año por su cumpleaños le regalaron un cassette grabador de doble pletina, el cúal era nuestro arma contra el aburrimiento. Con una cinta de cassette de 70 minutos, grabamos programas de radio, con diferentes secciones separadas con música del momento, ahí fue donde empezaron mis primeras cintas y sobre todo a conocer todo el mundo del recording, fastfoward o rewing (mas conocido como rec, ffwd o rew). Más adelante tendría mi propia minicadena (hoy en dia XXXL cadena) con la cual grababa trozos de canciones de la radio para luego ponerla en la radio del autobús en nuestras salidas extraescolares y así no tener que sufrir la incansable y folclórica RADIOLÉ.
Anécdotas preciosas y sin duda guardadas con muchísimo cariño, pero Lely, tengo algo que confesarte. Sabes que tengo una facilidad enorme para soltarte esa frase muy de vez en cuando, pero esta vez es algo que de verdad me dejó pensando mucho, bueno se que estarás en ascuas así que allá voy.... ¡¡ya soy mayor definitivamente!!. Seguro que estarás diciendo ahora mismo: ¡¡bien, ya era hora!!, y si, lo se, que aunque con mis 22 añazos te lo diga ahora, parece tarde, pero creeme, mas vale darse cuenta ahora que ser un inmaduro con 50. También sé que te estarás preguntando como me he podido dar cuenta... Pues por que soy muy listo, ¿que pasa? (habla mi ego). No, no es exactamente así, fue ayer cuando termine de ver Toy Story 3. Me quede con la sensación de que como todos y todo, pasamos por etapas, unas en las cuales se disfruta, otras en las cuales se sufre, y viendo ayer la película, me dí cuenta de que he crecido viendo esta fantástica trilogía, y que sobre todo, he pasado por lo mismo que Andy, por momentos de felicidad absoluta con mis muñecos cuando jugaba con ellos, y por otros de mal trago que no tienen que ver con ellos, pero que si me ayudaban a salir a mi mundo y poder disfrutar un buen rato. Sin duda y sin a verme dado cuenta hasta ayer, he(mos) pasado por una historia calcada a la de Toy Story, y ya estamos en otra etapa, y para colmo, desde hace tiempo y sin enterarnos...
2 comentarios:
Qué bonita Toy Story 3... Es una pena que a medida que vamos creciendo y nos vamos sumergiendo más y más en la vida de adulto se dejen a un lado esos juguetes con los que nos entreteníamos tardes enteras, ya sea por falta de tiempo o por la estúpida idea de que jugar es sólo para niños. No se trata simplemente de coger unos muñecos, moverlos y darles voz sino de entrar en tu imaginación y crear un mundo de fantasía en el que cualquier cosa puede ocurrir. Supongo que en la vida de adulto hay demasiadas responsabilidades e innumerables problemas como para poder hacer un descanso y evadirse de todo ese estrés dejando ser feliz al niño que todos llevamos dentro, algo que se da pocas veces.
Una cosa que a mí siempre me encantará es ver cómo mi madre coge a la Nancy que le regaló mi hermano hace unos años, le quita su vestidito de novia, se lo lava, se lo vuelve a poner y la peina mientras la mira con los los ojos iluminados por la ilusión con la que una niña pequeña mira a la muñeca que siempre había deseado que le trajeran en Navidad mientras que sólo recibía muñecas de cartón.
Gracias Kryx por compartir con nosotros la vivencia de la Nancy, a sido enternecedor. Un beso!
Publicar un comentario