martes, 31 de agosto de 2010

La nueva era

Querido Nani:

En efecto, llegó lo que tenía que llegar. Llegó la fiesta media muy intensa. Aunque pensándolo bien no fue fiesta media, fue más bien larga. Acostumbrados a las fiestas de una noche (o una tarde en su defecto) ésta, a lo tonto, duró 24 horas. ¡Qué fiesta! Es cierto que al final, las últimas horas de ese día fueron agotadoras, incluso alguien llegó a dormirse… pero es comprensible, no todo el mundo aguanta tanto… después de todo no estamos acostumbrados. Pero no me quiero liar con los térmicos técnicos de la fiesta (la duración o la intensidad) solo quería agradecer a esos pequeños locos que rondan por mi vida y hacen que las fiestas, largas, medias o cortas, sean increíbles.

Por otro lado… quería abordar el tema de la rutina que empieza dentro de muy poquito con el fin de este verano tan… ¿cómo clasificarlo? ¿Extravagante? No, quizás esa no sea la palabra más adecuada, mejor, pintoresco. Bueno, volviendo al tema, comenzamos un nuevo curso (en mi caso escolar-universitario) y realmente tengo muchas expectativas en él, pero volver a la cotidianeidad… ¡Ala! ¡Qué “palabro”! Sí, no sé por qué en mi carrera usan esos términos, pero, inevitablemente, los acabo incorporando a mi vocabulario.

Hace unos meses unos amigos me retaron a hacer una sextina (para los que no tengan ni repajolera idea de lo que es, aquí os dejo un enlace de Wikipedia en el que se explica bastante bien( http://es.wikipedia.org/wiki/Sextina ) Las palabras elegidas tenían mucho que ver con la responsabilidad y la rutina y empecé a darle al coco. Entonces me di cuenta de que, aunque resulte extraño, adoro la rutina, tener que levantarme a una hora determinada, tener algo que hacer por responsabilidad, estar obligado a algo… pero a su vez llega un momento en el que la odio. Es un amor del tipo: “ni contigo, ni sin ti”. Os dejo la sextina para que me comentéis si alguno os pasa esto.


Horrible encanto de la responsabilidad

Difícilmente uno puede ser

el agua azul que sale de la fuente

o el cristal oscuro de la botella

que se lleva el mar con su ventolera

pues tienes la responsabilidad

que atribuye la cotidianeidad

Y estoy dentro de la cotidianeidad

que ahoga la expresión de mi ser

enganchada a la responsabilidad

como el cántaro se engancha a la fuente

pero en cuanto llega la ventolera

cae rodando como una botella

Y es que, ¡bendita es esa botella!

que modifica mi cotidianeidad

en cuanto me viene la ventolera

para permitirme llegar a ser

el agua clara que baja de la fuente

y quita mi responsabilidad.

¡Estúpida responsabilidad!

Que permanece oculta en la botella,

que, ¡ya ves!, aunque elijas otra fuente

escapando a la cotidianeidad

será esta misma la que te haga ser

aquello que arrancó la ventolera.

Y en mitad de la fuerte ventolera

veo su propia responsabilidad.

Pues no es fácil llevarse todo ser,

cuando el viento en su cotidianeidad

arranca los escombros de la fuente.

Pero es que soy mi única fuente.

Y aunque me derrumbe la ventolera,

adoro la cotidianeidad

que oculta la responsabilidad

¡No quiero ser una simple botella!

Porque solo soy lo que quiero ser

Y al final, el ser se mece en la fuente.

Ventolera, responsabilidad,

gran botella de cotidianeidad.


En realidad, todos nuestros actos conllevan una pequeña responsabilidad. Por ejemplo, con nuestros amigos y ya no solo por comportarnos bien con ellos, sino el estar conectados, en contacto la práctica totalidad del día. Con las nuevas tecnologías el que no sabe del resto es porque no quiere. De hecho, sin ir más lejos, en nuestro propio grupo, si ya estábamos enganchados a Tuenti o Facebook, ahora ha llegado a nuestras manos Twitter… ¡Oh gran Twitter, en ti creemos! Y pasamos un día de no saber de qué narices va eso, a engancharnos como perros a un hueso (¡ojo! que no nos estoy comparando con perros) y manejarlo como verdaderos expertos. Y damos lecciones a nuestros padres sobre las tecnologías, aunque llevemos 3 días usándolas (y no es una metáfora, llevo 3 días en Twitter y ayer me sorprendí a mi misma explicando a mis padres las ventajas y desventajas de esta “herramienta” como una verdadera entendida en el campo) Ahora ya forma parte de nuestras vidas, de la responsabilidad de conectarnos cada día, de la cotidianeidad que implica conectarnos todos los días… Actualizamos, respondemos, escribimos… hay quienes lo hacen desde un ordenador, en la biblioteca, sentados en el parque desde el móvil o bien trabajando. Da igual, la cuestión es mirar que han escrito tus contactos y eso que todavía no te llegan los Tweets al móvil… y todo esto gracias a ti Nani. Bienvenidos a la era Twitter

lunes, 23 de agosto de 2010

Vive

Querida Lely:

Mirando fotos de mi infancia donde yo salgo jugando con mis muñecos me veo lleno de alegría, mirando fotos de mi adolescencia y pubertad (hasta el momento no he llegado a más) y pienso que recuerdos tan divertidos. Todas esas fotos tienen momentos especiales, situaciones anecdóticas, alegrías.... pero una cosa está claro, intentamos vivir igual que en esos momentos infantiles, de despreocupación y felicidad, aunque ahora solo sea por horas y de finde en finde, pero al menos aún lo vivimos, por eso vívelos mientras puedas, disfruta del momento, de las tonterías que hagamos, de las frikadas, de las vergüenzas con amigos (que solo se queda en eso, en vergüenzas con amigos) y de esos momento íntimos o salvajes con otros que se crucen en tu camino o te entren en tu habitación. Por que como todo en esta vida viene y va, cuando tenemos algo echamos otra cosa de menos y viceversa. Por eso bebemos, para no recordar, y poder inventar y crear situaciones como las series de televisión (sitcom). Aunque yo prefiero los momentos intermedios, en los que bebes lo justo para sacar tu energía dicharachera de un sitio recondido de tu cuerpo y conversar, reír e intimar (más si cabe) con tus amigos. Esa fue la sensación que me dejó este último viernes, la verdad es que fue algo que pocas veces se da, pues deben de estar todos muy compenetrados, o simplemente como nos ocurrió a nosotros, ser 4 gatos.

En cuanto a lo demás sabes como estoy, bien, pasando este caluroso tórrido verano, que desde mi punto de vista ha sido tranquilo, divertido y feliz, aunque no lo hayamos pasado todo el grupo juntos nos servirá a todos para olvidarnos las caras un tiempo (aunque ya se les echa de menos...), resetear y tener tiempo para nosotros mismos, que hoy en día es muy difícil y eso que vivimos en la era del individualismo. La verdad es que hay que ser optimistas, nos irá bien para afrontar de nuevo el curso que viene, y sobre todo para olvidar preocupaciones que realmente no eran importantes, en resumen, desechar la paja y quedarte con el grano.

Y lo mejor de todo es que estamos bien, pues mientras bromeemos todo va viento en popa. Con las pilas casi recargadas para los nuevos momentos y en pocas semanas arrutinando que es gerundio. Sí, es una mierda, pero hay ganas.

P.D: Antes de nada una fiesta que se aproxima en el horizonte tan rápido como el AVE, corta pero intensa, como se viven y disfrutan de verdad, por lo cual será perfecto. Creo que las fiestas súper largas son el pasado. Las fiestas medias son las nuevas fiestas largas. Y se rumorea que las fiestas cortas son las fiestas medias del futuro.

miércoles, 18 de agosto de 2010

But now...

Querido Nani:

También vi la película de Toy Story 3, ya la había visto en Argentina y el lunes la volví a ver. Llegué a la misma conclusión que tú. De repente salí del cine con la intensa sensación de haber terminado una etapa de mi vida. Lloré mares cuando vi el final de la película (que no voy a desvelar por si alguno de nuestros lectores no lo ha visto todavía) pero luego pensé: “¡qué narices!” y saqué del bolso de una amiga un muñeco que conoces, Nani, porque lo compré contigo. Es “un libélulo” que le bautizamos con el nombre de Lolo, creo que sabes de quién te hablo. La cuestión es que saqué a Lolo del bolso y me lo planté en la cabeza. Sabes que hay veces que mi cabeza no funciona del todo bien y necesita una pequeña escapatoria de la rutina, así que me puse a “volar” con Lolo en la cabeza por el centro comercial de Príncipe Pio. Para los que no sepáis quién es Lolo, os lo explico: es una libélula de plástico duro de más o menos 30 cm que compré en un chino. ¡Tiene una cara muy graciosa! Con unos ojos enormes y la lengua sacada. Bien, ahora imaginaros a Lolo en mi cabeza y yo corriendo por el centro comercial...Es un juguete, como lo es Woody, o Buzz Light Year y quise jugar con él. Yo tengo esa extraña manía de hablar con objetos inanimados, pero realmente lo hago porque siento que, en caso contrario, les pasará como a los juguetes de Toy Story, nadie querrá jugar con ellos…

De todas maneras, la película me ha hecho recordar las tardes que pasé jugando con cualquier objeto que se presentara delante de mi cara. Los bancos del soportal eran naves espaciales, camiones, gasolineras, casas, tiendas… tenían la facilidad de pasar de nave espacial a casa en unos segundos. ¡Esos si eran tiempos bueno! Hoy todavía quedan algunos de los amigos con los que compartía esas imágenes, ¿os acordáis?

Ahora hemos crecido y pasamos el tiempo haciendo otras cosas, quizás más aburridas, o quizás más divertidas, pero otras cosas. El fin de semana, por ejemplo, me fui al pueblo y vi a las hijas de mis primas jugando con mis juguetes de cuando era pequeña, ¡qué alegría volver a verlos! Y ¡qué aburrimiento jugar con ellos! Así que decidí que iba a pasar el “finde” de otra manera: bebiendo y disfrutando de la fiesta del pueblo.

Esa resultó ser una manera muy entretenida de sobrevolar el fin de semana. Y digo sobrevolar porque realmente son pocos los recuerdos claros que me quedan. La mayoría lo he ido ligando con anécdotas que me han contado, con imágenes fugaces que recuerdo… y ahora no sé si arrepentirme de haber llegado a ese estado en el que no te acuerdas bien de todo, o alegrarme porque estaba en el punto exacto en el que te lo pasas espectacularmente bien.

¡Y sabéis de qué hablo! Todos nos hemos agarrado alguna de esas que son memorables (eh ¿C, M, P?) (paréntesis del paréntesis: no pongo nombres, pero ¡sabéis quien sois!) Yo recuerdo frases como: “¿Midas? ¿Quién coño es ese?” o “¡¡¡Un coche azul!!!” o también: “Te conozco desde junio, pero ¡me caes de p… madre!”…

Esta es otra etapa, en efecto Nani, otra etapa que quizás disfrutemos más porque ahora somos conscientes de que la estamos disfrutando y viviendo…

lunes, 9 de agosto de 2010

The big kids don't play

Querida Lely:

Siento no poder decirte lo mismo, pero no se si será por que me gustan las cosas tan como salen, por mi espontaneidad, o simplemente por veguería o por que sí, pero todo lo que escribo me sale a la primera, sin apenas corrección y con poco más que una lectura rápida una vez finalizada, pero bueno, y en absoluto te falto al respeto ni a ti ni a tus sentimientos, como tu tampoco lo harás a mi, solo quiero que lo que me cuentes tenga el trasfondo de siempre, con el vocabulario que siempre me das acompañado de los conocimientos que tienes.

Hablando de conocimientos, como ya sabes, me encanta ser un pinchadisquil, me encanta la música, y aunque bailando me mueva menos que C3PO haciendo breakdance, mi faceta es la de poner la música para los demás. Tanto es así que a falta de ordenador para poder hacer algún disco o remix te "invito"a mi casa a que vengas con tu portátil bajo el brazo para poder crear discos que obviamente luego darán lo mejor de sí en el reproductor de tu coche, o en su defecto en el de Luis, y para colmo recuerdo muy bien desde cuando viene esta afición y quien me la pego.

Sonido de Arpas... Efecto agua en la imagen....

Corría el año el verano de 1996. El Atlético de Madrid era el brillante campeón de Liga y Copa (sabes que si no lo digo reviento), el helado de moda era el Frigo pie que costaba 30 pesetas, y lo que sonaba por entonces era Bakalao (el de la ruta, no el sonido de un pez en el agua). Como todos los veranos, me lo pasaba en casa de mi primo en Fuenlabrada, ese año por su cumpleaños le regalaron un cassette grabador de doble pletina, el cúal era nuestro arma contra el aburrimiento. Con una cinta de cassette de 70 minutos, grabamos programas de radio, con diferentes secciones separadas con música del momento, ahí fue donde empezaron mis primeras cintas y sobre todo a conocer todo el mundo del recording, fastfoward o rewing (mas conocido como rec, ffwd o rew). Más adelante tendría mi propia minicadena (hoy en dia XXXL cadena) con la cual grababa trozos de canciones de la radio para luego ponerla en la radio del autobús en nuestras salidas extraescolares y así no tener que sufrir la incansable y folclórica RADIOLÉ.

Anécdotas preciosas y sin duda guardadas con muchísimo cariño, pero Lely, tengo algo que confesarte. Sabes que tengo una facilidad enorme para soltarte esa frase muy de vez en cuando, pero esta vez es algo que de verdad me dejó pensando mucho, bueno se que estarás en ascuas así que allá voy.... ¡¡ya soy mayor definitivamente!!. Seguro que estarás diciendo ahora mismo: ¡¡bien, ya era hora!!, y si, lo se, que aunque con mis 22 añazos te lo diga ahora, parece tarde, pero creeme, mas vale darse cuenta ahora que ser un inmaduro con 50. También sé que te estarás preguntando como me he podido dar cuenta... Pues por que soy muy listo, ¿que pasa? (habla mi ego). No, no es exactamente así, fue ayer cuando termine de ver Toy Story 3. Me quede con la sensación de que como todos y todo, pasamos por etapas, unas en las cuales se disfruta, otras en las cuales se sufre, y viendo ayer la película, me dí cuenta de que he crecido viendo esta fantástica trilogía, y que sobre todo, he pasado por lo mismo que Andy, por momentos de felicidad absoluta con mis muñecos cuando jugaba con ellos, y por otros de mal trago que no tienen que ver con ellos, pero que si me ayudaban a salir a mi mundo y poder disfrutar un buen rato. Sin duda y sin a verme dado cuenta hasta ayer, he(mos) pasado por una historia calcada a la de Toy Story, y ya estamos en otra etapa, y para colmo, desde hace tiempo y sin enterarnos...

jueves, 5 de agosto de 2010

Entrando en el soportal

Querido Nani:

Me resulta muy curiosa tu forma de empezar la carta, hablando del factor sorpresa. Es cierto que nos dedicamos a buscar continuamente estímulos nuevos que ayuden a superar la rutina, en psicología se llama “Búsqueda de sensaciones” pero eso es una anécdota sin importancia. La cuestión es que, en nuestro caso, queda patente que necesitamos inventarnos la vida, entrar dentro de ese 51% al que te referías.

Para los que nos conozcan sabrán perfectamente a lo que nos referimos, para aquellos que no nos conozcan lo suficiente o entren por casualidad en este blog, la explicación más fácil que se les puede dar es una simple conexión. Quizás la palabra más adecuada no sea “simple” pues el vínculo que nos une es de todo menos simple, pero en este caso me sirve. A lo que voy es que este mes en Argentina me ha servido de mucho. Lo primero, para fijar nuestra amistad, pues a pesar de la distancia, en los momentos que he necesitado has estado a “mi lado” ya sea por teléfono o por e-mail y estoy segura de que en los esos momentos paseaba por tu cabeza una imagen mia y pensabas en como lo estaría pasando, pues a mi me ha pasado bastantes veces.

Por otro lado, creo que no habrías podido elegir mejor el nombre para este blog: “En los bancos del soportal”, las horas muertas que nos hemos podido pasar conversando de nada y hablando de todo en esos viejos bancos que han visto tantas cosas. Ya no solo acerca de nuestras conversaciones, sino las de todo el grupo, aquellos que han ido entrando y saliendo, los que pasan de vez en cuando, los que se quedan para toda la vida… Por todo ello, quisiera pedir a aquellos que nos leen que participen en esta nueva forma de comunicación. No se trata solo de decirnos entre nosotros lo mucho que nos queremos, sino de buscar el pequeño matiz del lenguaje que se esconde detrás de cada palabra. ¿Quién sabe cuando te podrás sentar en algún banco del soportal y mantener esas conversaciones con cualquiera?

¿Sabes? He escrito, borrado y modificado esta carta como 20 veces y cada vez que hago esto me doy cuenta de que el lenguaje es irrespetuoso con mis sentimientos hacia ti. Me resulta cada vez más difícil explicar cuánto significas para mi, y como tú dices, sin haber pasado por la cama. Elijo con detenimiento cada palabra, cada coma, cada punto… para que exprese realmente la emoción que me embriaga al comenzar este blog contigo. Te daré las gracias mil veces por elegirme a mi como amiga, proponerme esta nueva aventura y, claramente, un nuevo reto, pues sabes que yo escribo para mi y para muy pocos más que se atreven a leerme.

Dicho todo esto, aunque no todo lo que quería decir, me despido con la esperanza de que esto continúe por mucho tiempo. Siento haber tardado tanto en contestar pero, ya sabes.